El TS reconoce pérdida de la patria potestad por falta de contacto
El Supremo reconoce a una madre la pérdida de la patria potestad del padre por no mantener contacto alguno con su hijo

El Supremo reconoce a una madre la pérdida de la patria potestad del padre por no mantener contacto alguno con su hijo

La sentencia que vamos a comentar en este post resulta de gran interés para aquellos progenitores que peleen por conseguir que sus exparejas pierdan la patria potestad de sus hijos en común. En este caso, el Supremo reconoce a una madre su petición de que el padre, ausente desde el nacimiento del niño, pierda la patria potestad del menor, en contra de lo que argumentaron las sentencias dictadas previamente.

Eso sí, la pérdida de la patria potestad no significa que desaparezca la obligación de prestarle alimentos al hijo, ni tampoco la extinción de la relación paternofilial. El demandado también seguirá teniendo el deber legal de velar por su hijo, dado que todos estos deberes tienen que ver con la filiación, y no con la patria potestad.

He tenido el placer de comentar esta importante sentencia para Newtral, medio que se ha hecho eco del contenido de esta resolución judicial. En mi opinión, lo importante de la sentencia del Supremo es que va más allá y abre un poco el camino para que más personas soliciten la retirada de la patria potestad del otro progenitor en casos análogos. Lo veremos con detalle en este post.

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Los antecedentes del caso: reconocimiento del hijo pero nula relación desde su nacimiento

En este caso se debate sobre la privación de la patria potestad a un padre que reconoció al niño en el momento de su nacimiento pero que, desde entonces, no ha mantenido ningún contacto con él, ni se ha interesado por su situación ni sus necesidades, incluyendo su manutención.

En las dos instancias se ha desestimado la demanda de privación de la patria potestad interpuesta por la madre del niño contra el padre, que fue declarado en rebeldía en primera instancia y no se ha personado en ninguna de las instancias. Por este motivo, la madre interpone recurso de casación, y su recurso va a ser estimado.

La sentencia de primera instancia, con estimación parcial de la demanda, atribuyó la guarda y custodia del hijo menor a la madre demandante, otorgándole el ejercicio en exclusiva de la patria potestad, pero manteniendo compartida su titularidad con el padre, sin atribuirle derecho de visitas ni imponerle obligación de alimentos.

El motivo argumentado por la sentencia de primera instancia es que no se aportó elemento de prueba ni hecho del que pudiera deducirse la concurrencia de alguno de los presupuestos de extrema gravedad que permitirían la privación de la patria potestad al padre demandado.

La madre apeló esta sentencia, pero la Audiencia Provincial desestimó su recurso y confirmó la sentencia del juzgado. En concreto, la AP considera que no existen motivos para privar al padre de la patria potestad, pero sí del ejercicio cotidiano y ordinario de dicha función, porque esta corresponde en exclusiva a la madre, que es con quien el hijo está conviviendo, de manera que solo debería ser oído el padre en casos extremos de excepcional relevancia o singular transcendencia.

Pérdida de la patria potestad por falta de contacto con el hijo

En contra de las sentencias anteriores, el Tribunal Supremo sí da la razón a la madre. En su recurso, la madre reitera que, pese a que el padre reconoció al niño en el momento de su nacimiento, “después no ha vuelto a tener contacto con él, y no desea tenerlo, no ha contribuido nunca a su manutención, ni ha acudido a visitarlo, por lo que sería evidente la concurrencia de un incumplimiento voluntario, grave y reiterado de los deberes con el hijo en común, que debería determinar la privación de la patria potestad.”

Como respuesta, el Supremo recuerda su doctrina al respecto:

  • El artículo 170 del Código Civil permite privar total o parcialmente de la patria potestad al que incumple los deberes inherentes a ella. Esta privación requiere que “los progenitores incumplan tales deberes de forma grave y reiterada”, así como que la privación “sea beneficiosa para el hijo, pues la potestad es una función inexcusable que se ejerce siempre en beneficio de los hijos para facilitar el pleno desarrollo de su personalidad y conlleva una serie de deberes personales y materiales hacia ellos en el más amplio sentido.” Además, la medida es reversible: si cesa la causa que motivó la privación, los tribunales podrán acordar la recuperación si redunda en beneficio e interés del hijo.
  • “Resulta incompatible mantener la potestad y, sin embargo, no ejercer en beneficio del hijo ninguno de los deberes” inherentes a ella.
  • La privación de la patria potestad, sea temporal, parcial o total, requiere, de manera ineludible, “la inobservancia de aquellos deberes de modo constante, grave y peligroso para el beneficiario y destinatario de la patria potestad, el hijo”.
  • A la hora de valorarse alcance y significado del incumplimiento de estos deberes se exige una “amplia facultad discrecional del juez para su apreciación, de manera que la disposición se interprete con arreglo a las circunstancias del caso, «[…] sin que pueda prevalecer una consideración objetiva exclusivamente de su supuesto de hecho”.
  • El interés del menor “debe tenerse en cuenta a la hora de examinar si la privación de la patria potestad es conveniente o no para la menor.”
  • En una sentencia anterior, el Supremo ya privó de la patria potestad a un padre que solo había pagado algunas mensualidades de pensión, y ello porque la madre las había reclamado, y también había entregado a su hija a la administración por no poder atenderla”.

Con todos estos argumentos en la mano, el Tribunal Supremo censura que la sentencia recurrida no haya privado de la patria potestad al padre demandado «a pesar de que constata que no ha cumplido en modo alguno ninguno de los deberes inherentes a la patria potestad pues, tras la ruptura sentimental con la madre, producida durante el embarazo, se limitó a reconocer su paternidad cuando el niño nació, pero desapareció absolutamente de sus vidas a partir de ese momento.”

“Considera la sentencia recurrida que no se alegan en el supuesto litigioso dificultades de la madre para la toma de decisiones en la vida cotidiana del hijo en áreas como la educativa, administrativa o sanitaria, por lo que no procede privar al progenitor absolutamente de la patria potestad, sino solo atribuir a la madre el ejercicio cotidiano y ordinario de la función”.

La misma sentencia también dice que “solamente en casos extremos de excepcional relevancia o singular trascendencia el padre, si discrepa de manera razonable y abiertamente del criterio de la madre, podrá solicitar la decisión de la autoridad judicial”.

Sin embargo, el Supremo, “no comparte el criterio mantenido por las sentencias de instancia, que crean una situación de incertidumbre e inseguridad sobre los supuestos en los que la madre (o los terceros que se relacionaran con ella) deberían oír al padre para conocer su opinión, en decisiones que afectan al menor, lo que en nada redundaría en su beneficio.”

“Permitir de esta manera abierta y difusa que interfiera en el ejercicio de la patria potestad a quien se ha desentendido de todo lo que afecta al niño desde su nacimiento (…) no responde al beneficio del menor, pues ni el padre lo conoce, ni está al tanto de sus necesidades personales, materiales y afectivas, de su personalidad, ni de ninguna de sus circunstancias, ni tampoco este tribunal conoce cuáles serían las motivaciones y criterios del demandado a la hora de manifestar una opinión sobre una decisión referida al niño, respecto del que hasta el momento no ha manifestado en modo alguno preocupación o interés.”

“La misma falta de personación del padre en este procedimiento, a pesar de los intentos de notificación personal, confirma no solo su falta de preocupación, su desinterés, sino también la complejidad a la que abocaría la solución adoptada por la sentencia recurrida, que redundaría en perjuicio del menor cuando fuera preciso adoptar una decisión en la que se considerara necesario oír al padre por no ser ‘de la vida ordinaria’ sino ‘de extraordinaria o especial importancia’.”

Por todo ello, la Sala considera que, en el caso, el beneficio e interés del menor justifica la procedencia de la privación de la patria potestad solicitada. “En efecto, no se ve en qué forma la protección del interés del menor puede aconsejar mantener una titularidad de la patria potestad a favor de quien, desde el nacimiento del menor, no ha tenido relación con él, no se ha hecho cargo de su cuidado y manutención, no se ha preocupado de su situación ni ha velado en ningún momento por su protección y tutela.”

Por último, se aclara que la privación no impide que, a instancias del padre interesado, pueda recuperarse la patria potestad si, por un cambio de actitud, estuviera dispuesto al cumplimiento de los deberes inherentes a la patria potestad y ello resultara beneficioso para el hijo en atención a las circunstancias.

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