¿Somos infieles por naturaleza? Elena Crespo vuelve a OpinaCat
¿Somos infieles por naturaleza? Elena Crespo vuelve a OpinaCat

¿Somos infieles por naturaleza? Elena Crespo vuelve a OpinaCat

La infidelidad, las nuevas modalidades de relación -como el poliamor– y el retraso de la maternidad y la paternidad en España han sido tema de debate en el programa OpinaCat, donde he tenido el placer de volver a intervenir dando mi opinión sobre el importante cambio de paradigma en las relaciones sentimentales al que asistimos a día de hoy.

Particularmente, desde nuestro despacho constatamos que determinadas situaciones exigentes a nivel emocional para la pareja o para cualquier otro tipo de vínculo sentimental pueden desembocar en un aumento de la conflictividad y, potencialmente, derivar también en casos de separación o divorcio.

Un claro ejemplo es el de las parejas que han pasado por procedimientos de fecundación in vitro, un camino cada vez más recorrido por las parejas españolas debido al retraso de la edad de reproducción de hombres y mujeres.

Estos son algunos datos que ilustran la situación actual en materia de fidelidad y relaciones sentimentales, ofrecidos por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

  • El 47,6 por ciento de los españoles está «muy de acuerdo o de acuerdo» en que una persona puede tener «dos o más relaciones afectivo-sexuales a la vez”. En cambio, el 49,7 por ciento está en desacuerdo con esta afirmación.
  • El 78,5 por ciento de los españoles está «muy de acuerdo o de acuerdo» en que «si se ama verdaderamente, se es fiel a la pareja siempre”; para el 41,4 por ciento, «los miembros de una pareja pueden acordar tener relaciones sexuales con otras personas fuera de la pareja sin que haya vínculo sentimental con ellos”.
  • Sobre el amor por Internet, el 29,1 por ciento está «muy de acuerdo o de acuerdo» en que se puede estar enamorado de una persona a la que solo conoces por Internet.
  • Sobre el uso de Internet y los vínculos familiares, para el 82,1 por ciento de la ciudadanía «las nuevas tecnologías han acercado a familiares con los que no se convive», aunque para el 81,2 por ciento el uso de Internet «provoca que las personas se aíslen más». El 73,2 por ciento asegura que «el uso de Internet provoca una disminución de la comunicación en la familia con la que se convive”.
  • En cuanto a los aspectos que más destacan los españoles sobre las relaciones sentimentales por Internet frente a las relaciones cara a cara es que creen que son «más superficiales» (6,73) seguido de que implican «más comunicación» (4,84). En el otro lado de la balanza, piensan que son menos afectuosas (2,82) e implican menos fidelidad (2,89).
  • Otro dato interesante de esta encuesta es lo felices que se consideran los españoles, con un 8,06 sobre 10. Además, los ciudadanos se muestran satisfechos con su vida familiar, que la valoran con un 8,63, su relación de pareja (8,55) y sus amistades (8,28).

Infidelidad y nuevas modalidades de relación: un nuevo paradigma para el Derecho de Familia

Desde la óptica del Derecho de Familia, resulta indudable el hecho de que, cuanto más amplio es el espectro de relaciones existente, más se complican las relaciones afectivas y más factible es que aparezcan posibles conflictos.

Sin embargo, más allá del simple aumento del número de partes implicadas y de las relaciones existentes entre ellas, en realidad la presencia o ausencia de conflicto dependerá de lo negociado entre las partes y de la madurez de cada tipo de relación.

La realidad nos muestra que muchas relaciones poliamorosas pueden resultar más estables que las tradicionales precisamente porque las partes implicadas han llevado a cabo un profundo estudio de su situación y son capaces de actuar con herramientas de comunicación adecuadas en caso de conflicto.

También se aplica que, en ocasiones, la pareja tradicional cuenta con un mayor número de vínculos legales, muchas veces relacionados con el simple hecho de que, en este caso, puede existir matrimonio o pareja de hecho, algo que actualmente no es posible en relaciones entre más personas. Así, los vínculos poliamorosos pueden resultar más sencillos de romper, y a ello se le suma el hecho de que, en ocasiones, la relación poliamorosa puede resultar más fluida en sus límites, siendo la entrada o la salida de ella potencialmente menos rígida y traumática.

También sigue siendo más frecuente, en el caso de la pareja tradicional, la existencia de comunidades económicas, así como de hijos en común, al menos de momento y según podemos constatar en nuestra práctica diaria, si bien cada vez existen fórmulas más creativas para formar una familia en este tipo de contexto relacional.

En cualquier caso, esto provoca que los conflictos entre parejas tradicionales puedan desembocar más fácilmente en la necesidad de acudir a abogados, ya que existen importantes vínculos legales que romper que precisan inevitablemente de asistencia de un abogado o abogada de Familia.

Sin embargo, a medida que se asientan los nuevos modelos de familia y aparecen otras formas de maternidad y paternidad, es probable que veamos aumentar el porcentaje de casos de poliamor en los tribunales o en negociaciones entre abogados.

Cabe recordar que, en la práctica, es un hecho que el poliamor no está regulado legalmente en España, aunque existen pequeñas ventanas legales que pueden servir para delimitar derechos y deberes en diferentes aspectos. Hay que aclarar que el hecho de que el poliamor no esté regulado no significa que sea ilegal: simplemente, nuestras normas no están adaptadas a su existencia, de forma que este tipo de unión no cuenta con amparo legal ni está reconocida.

Por ejemplo, recordemos que hemos progresado en aspectos como la filiación en caso de reproducción asistida, así como en materia de derechos reproductivos para las parejas del mismo sexo, pudiendo acceder a la adopción o a la reproducción asistida en igualdad de condiciones.

También existe salida registral y pleno reconocimiento de derechos para los niños nacidos fruto de un procedimiento de gestación subrogada, partiendo de la idea de que el menor no debe quedar desprotegido por el hecho de que su nacimiento haya sido fruto de una práctica ilegal en España.

Eso sí, actualmente no es posible que más de dos personas ostenten la custodia de un menor, por mucho que todas ellas hayan convivido durante el mismo tiempo con él y hayan participado en la misma medida en su crianza.

En definitiva, los años que vienen prometen ser resultar muy interesantes en materia de Derecho de Familia. Se avecinan cambios legales inevitables y nuevas situaciones a las que dar una respuesta jurídica necesaria, especialmente cuando existan menores implicados.

Desde nuestro despacho trabajamos siempre desde una óptica integradora, con visión de futuro y poniendo en valor la protección de las personas. Estás ayuda legal en cualquier asunto relacionado con derecho de familia, ponte en contacto con nuestro equipo de abogadas.