¿Cómo son los primeros pasos como abogada autónoma? ¿Cuáles son los errores que solemos cometer y qué cosas cambiaría si volviera a empezar? Mi carrera independiente como abogada de familia y la creación del despacho Crespo Law vino tras mi propio divorcio y por eso echar la vista atrás me regala una visita a un periodo lleno de grandes aprendizajes, de muchos retos y de mucha energía que canalizar hacia el lugar adecuado.
Sobre esta experiencia he tenido el placer de hablar en un artículo publicado en la web TodoJuristas, que puedes leer en este enlace. Aquí te resumo algunas ideas clave y aprovecho para agradecer a este medio su interés por este contenido que, espero, pueda ayudar a muchas personas, especialmente a aquellas mujeres que se encuentren en plena fase de desarrollo de sus proyectos personales, porque sé que su camino puede ser un poco más difícil.
Si, ademas, este proceso viene de la mano de una ruptura sentimental o proceso de reestructuración familiar, quiero que sepas que no estás sola: existe una enorme comunidad de mujeres fuertes e inspiradoras dando pasos para ganar su independencia económica y profesional, aportando su propia visión y forma de hacer las cosas al mundo.
Lo que falta es confianza, criterio… seguridad
Mi premisa es clara: cuando comienzas tu actividad como abogada autónoma, lo que te sobra son conocimientos jurídicos. Sin embargo, solemos ir escasas en confianza y seguridad en nosotras mismas. Por eso y por otros muchos motivos, creo que lo esencial es especializarte en lo que realmente te apasiona. Solo así podrás trabajar con seguridad, manejando a la perfección tu disciplina, y dedicar tu tiempo únicamente a aquello que verdaderamente disfrutas.
Esto implica aprender a decir que no cuando sea necesario: de lo contrario, perderás valor. Apostar por aquello en lo que eres bueno y definir tus límites te ayudará a no ser un abogado más, sino el abogado al que acuden quienes necesitan algo concreto, y buscan la máxima calidad.
Mi segundo consejo tiene que ver con algo que las mujeres llevamos trabajando desde hace mucho tiempo: la empatía. Saber escuchar es clave en cualquier rama jurídica, más aún cuando nos movemos en el ámbito del derecho de familia: y es que, tal y como explico en el artículo, “el cliente no llega solo con un problema jurídico. Llega con miedo, con enfado, con incertidumbre.» Por eso, no olvides que entender la emoción es tan importante como dominar la técnica.
¿Cómo son los primeros pasos como abogada autónoma? ¿Cuáles son los errores que solemos cometer y qué cosas cambiaría si volviera a empezar? Mi carrera independiente como abogada de familia y la creación del despacho Crespo Law vino tras mi propio divorcio y por eso echar la vista atrás me regala una visita a un periodo lleno de grandes aprendizajes, de muchos retos y de mucha energía que canalizar hacia el lugar adecuado.
Sobre esta experiencia he tenido el placer de hablar en un artículo publicado en la web TodoJuristas, que puedes leer en este enlace. Aquí te resumo algunas ideas clave y aprovecho para agradecer a este medio su interés por este contenido que, espero, pueda ayudar a muchas personas, especialmente a aquellas mujeres que se encuentren en plena fase de desarrollo de sus proyectos personales, porque sé que su camino puede ser un poco más difícil.
Si, ademas, este proceso viene de la mano de una ruptura sentimental o proceso de reestructuración familiar, quiero que sepas que no estás sola: existe una enorme comunidad de mujeres fuertes e inspiradoras dando pasos para ganar su independencia económica y profesional, aportando su propia visión y forma de hacer las cosas al mundo.
Lo que falta es confianza, criterio… seguridad
Mi premisa es clara: cuando comienzas tu actividad como abogada autónoma, lo que te sobra son conocimientos jurídicos. Sin embargo, solemos ir escasas en confianza y seguridad en nosotras mismas. Por eso y por otros muchos motivos, creo que lo esencial es especializarte en lo que realmente te apasiona. Solo así podrás trabajar con seguridad, manejando a la perfección tu disciplina, y dedicar tu tiempo únicamente a aquello que verdaderamente disfrutas.
Esto implica aprender a decir que no cuando sea necesario: de lo contrario, perderás valor. Apostar por aquello en lo que eres bueno y definir tus límites te ayudará a no ser un abogado más, sino el abogado al que acuden quienes necesitan algo concreto, y buscan la máxima calidad.
Mi segundo consejo tiene que ver con algo que las mujeres llevamos trabajando desde hace mucho tiempo: la empatía. Saber escuchar es clave en cualquier rama jurídica, más aún cuando nos movemos en el ámbito del derecho de familia: y es que, tal y como explico en el artículo, “el cliente no llega solo con un problema jurídico. Llega con miedo, con enfado, con incertidumbre.» Por eso, no olvides que entender la emoción es tan importante como dominar la técnica.
En definitiva, “si te limitas a aplicar la ley, serás correcto. Si sabes escuchar de verdad, serás imprescindible.”
¿Cuáles son las claves para ser abogada independiente hoy?
Como cierre a este artículo, me gustaría que sepas que muchas veces no basta con ser buen abogado: necesitas comunicar bien, tanto para ganar en sala como para atraer clientes convencidos. Y ello pasa necesariamente por comunicar de forma humana, sin dejar de lado el rigor y la fuerza de una voz propia.
Se trata de una habilidad que tiene que ver con saber hacer llegar tu mensaje de la forma más directa y transparente posible: no hablo de persuasión ni de dialéctica, sino de saber utilizar la palabra y tu propia imagen para transmitir aquello que deseas, sin distorsiones ni disfunciones.
Por ultimo, no olvides que tú también puedes elegir: no todos los clientes serán para ti y aprender a identificar cuándo no eres la persona adecuada para llevar un caso es todo un arte que llegará con el tiempo. Lo más importante es trabajar con honestidad y eficacia: no todos los clientes son para ti, y no todos los asuntos merecen tu energía.
“Mi consejo final Especialízate. Comunica. Y no pierdas tu esencia. No intentes ser el abogado perfecto. Esfuérzate por ser un abogado auténtico, sólido y cercano. Porque, al final, los clientes no buscan solo soluciones legales. Buscan a alguien en quien confiar en uno de los momentos más delicados de su vida. Y ahí, es donde empieza tu verdadero valor.”

