Régimen de visitas: ¿Es posible que el propio menor y su progenitor decidan cómo ejercitarlo?

Régimen de visitas: ¿Es posible que el propio menor y su progenitor decidan cómo ejercitarlo?

En este artículo analizamos una sentencia muy interesante dictada por la Audiencia Provincial de Álava, en la que podemos constatar hasta qué punto es importante la flexibilidad en los asuntos de Derecho de Familia. Esto es especialmente cierto en el caso de las decisiones en cuanto al ejercicio del régimen de guardia y custodia, y también del régimen de visitas.

En concreto, la sentencia que comentamos, con fecha de 20 de septiembre de 2023, declara el derecho del progenitor a estar con su hijo pero, dado que la relación entre ambos es prácticamente inexistente y que el menor tiene 16 años, acuerda que sean ambas partes quienes organicen las visitas en el marco de parte de los periodos vacacionales.

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Régimen de vistas: hacia una mayor capacidad de decisión para progenitor e hijos

El caso que nos ocupa se refiere a un proceso de modificación de medidas acordadas en la sentencia de divorcio de los litigantes. La primera respuesta, procedente del Juzgado de Primera Instancia nº 8 de Vitoria, acordó no establecer ningún régimen de visitas entre el padre y su hijo menor a pesar de la petición del padre.

En concreto, la representación legal del padre, en su recurso, ataca el hecho de que la sentencia de primera instancia acuerde la intervención de profesionales de la Unidad Familiar de los servicios sociales del Ayuntamiento de Vitoria con el fin de que lleven a cabo una terapia y que, a través de ella, se reestablezca la relación paterno-filial. La sentencia recurrida sostiene que, teniendo en cuenta la avanzada edad del menor, cuando se observe que el programa evolucione positivamente, “padre e hijo reanudarán libremente los contactos».

Sin embargo, este pronunciamiento fue modificado por la Audiencia Provincial de Álava, que declara el derecho de dicho progenitor a estar con su hijo.

La sentencia tiene en cuenta que la relación entre padre e hijo es en el momento actual “prácticamente inexistente”, si bien esto no siempre fue así. De hecho, anteriormente se venía desarrollando una custodia compartida.

Por eso la Audiencia Provincial considera “drástica” la decisión de no atribuir ningún tipo de visitas a un progenitor que “hasta el dictado de la sentencia recurrida, disfrutaba de una custodia compartida, máxime cuando no se observa ningún motivo grave y de peso (puesto que las discusiones de convivencia y el enfriamiento de la relación no merecen estos calificativos) para suprimir todo tipo de visitas.”

El Tribunal tampoco considera que la fijación de un régimen de visitas de mínimos sea incompatible con la decisión del Juzgado de que padre e hijo acudan a una terapia con profesionales. Además, el menor tiene en la actualidad 16 años.

Por todos estos motivos, se acuerda que sean ellos quienes organicen las visitas en el marco de parte de los periodos vacacionales.

Resulta muy interesante que la sentencia argumente que supeditar la fijación de un régimen de visitas a las resultas de un programa ejercido por profesionales municipales puede llevar a la indeseable consecuencia de que el menor alcance la mayoría de edad sin haber tenido contacto alguno con su padre durante años.

La solución concreta que alcanza la Audiencia Provincial es atribuir al padre el derecho a estar con su hijo durante fines de semana alternos desde la tarde del viernes hasta la tarde del domingo, así como la mitad de los periodos vacacionales de Navidad, Semana Santa y verano, pero, teniendo en cuenta la avanzada edad del menor, deberá ser él, junto con su padre, quienes organicen los periodos vacacionales.

Un criterio cada vez más frecuente

No es la primera sentencia de este tipo con la que nos encontramos, existe otra sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Cáceres que también ilustra hasta qué punto los menores de edad (a partir de los 12 años, o incluso antes, cuando exista un grado de madurez suficiente), pueden decidir los términos de su régimen de guarda y custodia.

En este fallo, una hija de 14 años manifiesta su negativa absoluta a cumplir con el régimen de visitas estipulado con su padre. La sentencia le reconoce este derecho precisamente porque la decisión contraria iría en contra de su interés superior, modificando el régimen de guarda y custodia para recoger sus deseos y eligiendo un sistema altamente flexible que mantiene abierta la puerta a cambios futuros, en función de la voluntad de ambas partes.

La sentencia, recogida también por Diario La Ley, asegura que resulta contrario al interés de la hija, de 14 años, obligarla a estar con su padre y a visitarlo cuando ha manifestado su negativa absoluta a hacerlo. Por eso defiende “la adopción de un régimen flexible y abierto”, que “podría reconducir la situación si el padre desarrolla una habilitad parental para atraer a la menor hacia una relación paterno filial que podría comenzar con conversaciones entre ellos, sin mayor compromiso”.

El criterio, que compartimos desde nuestro despacho, considera que no se debe obligar o forzar a una menor adolescente a desarrollar un régimen de visitas al que abiertamente se opone, ya que ello podría causarle un perjuicio irreparable. Del mismo modo, los tribunales cada vez acogen en mayor medida la idea de que ambas partes, siempre que exista la madurez suficiente y que ello no perjudique al menor, deben ser libres para alcanzar sus propios acuerdos y pactos.

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